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La costurera, poema de René del Risco Bermúdez

Se pasaba los días cosiendo Rafaela
Gómez, en una Singuer de pedal trabajoso:
redondos espejuelos de cristales brumosos
velaban la ternura de sus ojos de abuela.

Sus dos manos sobre la humilde tela,
como dos mariposas posadas, sin reposo.
gastoranse en luch del laborioso
cuyo paso iba al ritmo de sus graves tijeras.
Un pan difícil, gracias a su honradez sin rasa,
fue todo lo que tuvo bajo la lumbre escasa
en su casa sencilla de crujiente madera.

Hoy que el tiempo y las noches como el polvo han caído,
para que no se pierda también bajo el olvido
aquí dejo el ejemplo de su nombre de obrera.

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