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Monólogo: Rey Lear.

Obra: El rey Lear, de Williams Shakespeare.

(Fusión de dialogo)

Entra el Rey Lear, trayendo en brazos a Cordelia muerta. Edgardo, nobles y soldados).
REY LEAR
¡Aúllen, aúllen, aúllen, hombres de piedra! ¡Si yo tuviera su voz y sus ojos me serviría de ellos hasta derrumbar la bóveda del cielo! ¡Se fue para siempre! Bien sé cuándo es la muerte y cuándo es la vida. Muerta está como la tierra. Traigan un espejo, si su aliento empaña el cristal es que aún vive. Esta pluma se mueve ... ¡Vive! Si así fuera, compensado quedaría cuanto he padecido. Aparta, te lo ruego. ¡Mala peste caiga sobre ustedes! ¡Todos asesinos, todos traidores! ¡Yo hubiera podido salvarla; ahora la perdí para siempre! ¡Cordelia, Cordelia, espera un poco! ¿Qué? ... ¿Qué dices? Su voz era melodiosa, afable, apagada, estimable cualidad en la mujer ... Maté al esclavo que la ahorcaba. ¿No es verdad, amigo? Un tiempo fue en que mi tajante cimitarra los hiciera brincar a todos. Ahora soy viejo, y las desdichas me acabaron. ¿Quién eres? Mis ojos ya no ven; mas te lo diré pronto.
¡Y ahorcaron a mi pobre loquilla!! ¡No, no vive! ¿Por qué un perro, un caballo, un ratón tienen vida, y tú no? ¡No, no volverás nunca! ... ¡Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca! ... Por favor, suéltenme este botón. Gracias, señor. ¿Ven esto? Mírenla, miren su boca, mírenla, mírenla...
(Muere).

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